viernes, 15 de febrero de 2013


A la vagancia

Ah! Querida compañera!
Tanto tiempo y 
aún sin relojes
el viento sopla y 
la arena está volando
Eres cariñosa
no me dejas 
ni en los momentos de inspiración
Dejas las ideas dispersas 
en el universo
disueltas en la inmadurez 
de mi ego
durante su exposición más 
ignota y exuberante
¡Incrédula!
Todo perdura
en los anales de imaginación
Perpetuándose 
ante el mar
todo está 
haciéndose
Tú vienes a 
acompañarme
con tus cautelosa
aseveraciones
Hasta que te disfrazas 
de miedo
y vienes a conquistar
mis dudas
¡Vete!
24 años y no te has dignado a irte!
Frente a la hoja
me asalta tu encanto de
animal sereno
 y  finalmente me digno
a plasmar 
esta canción 
¡ Y es para tí!
¡Gracias!
Compañera inseparable
por caminos y senderos
al calor del fuego
Dicen que un poeta
necesita ocio... pero
¿Cuánto necesito de las cosas?
Tú eres perozosa
ni te molestas
en preguntártelo
como un camaleón
te conformas con 
lo justo
y lo imparcial
es lo mismo 
esto y
aquello
carece de valor
sin creer
sin actuar
sin servir
Eres sabia
y engañosa
Voy a coquetear
lejos de nuestro abrazo
de intimidad
voy a bailar
el vals de pañuelo negro
que desliza
la pereza
bajo los pies
de los hombres
voy 
ayer serviste
hoy 
subo y 
agradezco
con la sonrisa gutural
de la energía
bajo y cuando sea
yaceré
de nuevo contigo
Hasta entonces



1 comentario:

  1. Que lindo poema, che! que lindas cosas salen del camino de las letras.
    La pintaste linda

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