miércoles, 1 de mayo de 2019

No tiene madre
No tiene padre
Y es feliz.
No tiene dueño
Ni tiempo y es feliz.
Se llama viento
Se llama viento.

miércoles, 6 de marzo de 2019

La Llama y Los Envueltos

La proximidad nos quema. Nos incendia tanta pasión, tanta sulfúrea y destructiva complicidad. La llama y los envueltos, los campos que atravesamos y en el medio de ambos el fuego, la soledad, el trigo encendido. Tus ojos tan vidriosos y concentrados en el camino y las palabras.
Tanta distancia nos hiela, en el trueno gélido de nosotros atravesándonos tan entregados, borrachos de éxtasis, de locura, de efímera devoción.
Me gustaría hablarte y que me escuches, me gustaría decirte ahora las primeras palabras, como la primera vez -Hola, ¿Cómo estás? Tan dulce e inocentemente. Me gustaría, aunque entre nosotros haya millones de palabras que quieren pronunciarse antes; piel, fuego, hielo, hiel.
Si el amor lastima, tal vez estemos escuchando la misma música ésta noche, llorando las mismas lágrimas, con el terco orgullo de no querer ceder. Tal vez estemos espiándonos esta noche sin en verdad querer vernos, extrañándonos como infidentes, odiándonos como amigos, llorando como amantes, gozando como extranjeros en la soberbia del amor no conquistado.
Me gustaría que estuvieras aquí, y me trajeras los miles millones de granos de arena, el mar y la espuma, los sueños compartidos. Me gustaría, pero ahora me queda el presente y tan solo lo hermoso de lo vivido y creado, fuego y hielo mediante. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Fui a comer a la esquina. Es algo que ya no se hace. Esto de anotar palabritas es algo que ya no se hace. Es como guardarte fósiles en las bolsillos. Está al borde la extinción. Quise ser paleontólogo. –“de eso no se gana dinero”, me dijo alguien. Yo era un niño, creo que en ese momento experimenté mi primer fracaso -el primero de una larga lista-. Antes de empezar ya me habían advertido. La palabra dinero para mí era algo tan misterioso y hermético que no podía dudar de la seriedad del asunto. Los niños son los creyentes más fervorosos de la magia y el abismo, son ellos los que le entregan su energía y entusiasmo a las propiedades fantásticas de la existencia.
Entonces estoy aquí, escavando en los huesos de la palabra. Sacándome algo que me quedó entre los dientes, devorando. Estoy recuperando mi carrera, estoy empezando. Es una buena excusa para morirse de hambre, una carrera.
Estoy comiendo bien. Mis cachetes están más hinchados. Estoy haciendo todas las cosas que dije…¿entonces?
Recién me doy cuenta, esto se está extinguiendo como las cartas. Pienso en el departamento. Debería ser patrimonio histórico de la humanidad. Es como la casa de Ezra Winston. Estoy de prestado. ¿Qué es, sino, mi cuerpo, ésta gran casa prestada? Todo está saliendo de noche, ¡y es tan maravilloso! Pasará la noche al olvido, pronto, como los grandes fantasmas. ¡Qué gran academia, la vida! Vivir aquí solo, con toda esta información. Necesito noches enteras para investigar aquí. Once, tanta miseria y sublimidad. Tanto amor en el ojo del poeta.
Voy a la esquina a comer – es algo que ya no se hace, menos un joven- y siento la noche. Estoy muriéndomede hambre. Me deleito con los detalles: un hombre lee el diario, fuma. El muchacho que está con él, supongo que su hijo, resulta ser un conversador maravilloso. Boxeo, guerra, religión, cultura. Es una enciclopedia. Habla claro y alto, le importan tres carajos los demás. Es claro, consiso. No se engolosina con las palabras, economiza, llega al punto sin perderse en el vacío que tienta al punto. Una persona comprensible, mirando afuera a la mugre, la demencia.
Adentro: sanos y salvos. La locura de vivir en la ciudad. ¿Cómo puedo vivir en la ciudad si ni siquiera me doy cuenta que estoy vivo? La ciudad está extinguiéndonos, es la reflexión final de mi estudio de campo. Estoy expuesto junto a mis pares en éste museo frío, que es el bar de la esquina. La gente pasa, pero no nos mirá. No valemos tanto para una entrada. Cuanto apuro. Que más daría por cruzarme con más conversadores. Ahora todo está lejos, lejos. Y las cosas se van por la ventana.
Y que si renunciaras a todo? Y bien, si todo desapareciera y te vieras. Dime…qué importancia tendría, qué consuelo o bondad? Si te alejaras sereno y calmo, ya sin deudas, ya sin tiempo. Si te recluyeras y acamparas hacia adentro.
Recupera tu aliento. ¿Que si escucharas y asintieras saboreando el momento sereno, convencido de que todo es perfecto? Si confiaras en la vida y se extinguiera el cielo, aun así serías presa del arrepentimiento.

martes, 12 de agosto de 2014

Alucinado de sol y sal
sodio 
que mantiene
engañada a 
la gente 
Pueblo
querido pueblo
Yo me pregunto
¿Cuándo podrás alejarte
de los transitores
y pisar la tierra 
con revolucionarios
pies desarraigados?

martes, 20 de mayo de 2014

La Ciudad de México está triste

Ciudad de México, te me escapaste para siempre.
La ciudad de México está triste.
Yo también.

Las cosas no son,
desde que no estás
me veo perdido
en un amanecer de Jalisco.

Los magueyes
son la hierba
que se dobla.
De repente se esfumó
aquel tenue sueño azul
sobre dorado
y las cosas ya no son.


domingo, 5 de enero de 2014

Si estás mal, acéptalo. Estás en tu derecho. Levántate. También acepta estar bien. Bien y mal pasan ligeros, como el viento.
Si algo se cae, levántalo. Sé arquitecto del edificio más colosal, y ten presente que también, algún día, verás sus añicos. 
Los lazos no son cadenas. Amigate con tu soledad, que es el premio más grande que te regala la vida. Nunca estás solo.
Si tienes que caminar, camina, hasta que tus pies sangren. Si tienes que quedarte, echa raíces. Pero nunca te olvides de caminar o echar raíces hacia adentro.
Investiga tan dentro tuyo como te sea posible, y verás que lo que te regalan tus ojos es la ilusión más dulce. Observa, y sin interferir, toma parte.
Destruye tu pasado, y así podrás maravillarte observándolo, no viviéndolo.
Vive para tí, sin restricciones, y compártelo con los demás, que la esencia del momento es lo único que existe.
No te desanimés, es lo que ellos quieren. Resiste. Jamás podrán robarte tu ser.
Haz del mundo una gran familia, y entiende que todas las familias tienen conflictos.
Aprende, todos los días. La única manera de aprender es equivocándose. Ten certeza que volverás a equivocarte. Los errores y el olvido son los que nos hacen humanos. Refuerza lo que ya sabés, olvida lo que no es necesario. Perdona, perdonate, agradece.

Por sobre todas las cosas, jamás te olvides de amar. Ama tanto hasta que se destruyan los puntales que sostienen tu ego, y tan solo luego, te convertirás en el amor mismo.

martes, 10 de diciembre de 2013

Volver al mismo lugar. Es una revelación frente a  la hoja. En medio de esta soledad, estoy acompañado. Todo es por algo. Tengo miedo, es verdad. Ser un cobarde y aceptarlo, es el primer paso hacia la destrucción de ese miedo. Descubro que otra vez me vuelvo a equivocar y es bueno saber que se recibe el castigo! Tumbero de un amor, que lindo es cumplir la condena! Tantos amores en el camino… Hay algo certero y caótico. Y no quiero adornarte con palabritas  colores. No quiero empaparme de nuevo bajo una tormenta centroamericana y mendigar de rodillas un techo. Quiero bañarte con meteoros y esconderme en el paraguas de la vía láctea. Quiero acecharte como en la piel de un leopardo y darte caza como un creso enloquecido en un carro de fuego y bronce. Quiero esculpir la mueca cínica de la complicidad en tu vientre, quiero  acostarme en las cáscaras de nueces del tiempo y desafiar a tus costados. Desarmar ésta tormenta sobre el techo de mi cuarto y pintar las paredes con tus talones. Me queda un round y voy a golpearme con fuerza contra tus ojos, voy a perder el título por decisión unánime. Voy a dejar las condecoraciones en mi otro campera y mandarte las heridas de guerra en un maletín negro. Nada que hacer sino hay poder, delirio; No querer nada es poder.  De ti ya no quiero nada, tan solo el poder. Ya explota desde abajo, este amor bajo el cemento. Tengo aquí mi propio infierno, y no te preocupes, yo atravieso todos los semáforos en rojo. Ya dormiste en mi corazón; ahora te doy la bienvenida a mi cabeza.
Voy a dejar de buscar
donde
nada hay
y sereno
entre éste caos
me voy
a
encontrar.

martes, 6 de agosto de 2013

Libertad: Uso y abuso

La condición necesaria es estirar el espíritu. Bucear en los océanos de la incertidumbre tras la proclama febril que se agita desde los huesos: la sincronía con el tiempo sideral y cósmico, la desmantelación total y expresa de la conducta represiva, de los atavíos que demoran la corriente transgresora, lúdica e introspectiva que necesitan los corazones, libres.
La bandera enarbolada por los voraces glotones de la burocratización del alma debe ser terminantemente aletargada por la inspiración del humano libre: es nuestro pan y derecho, nuestro menester, nuestra responsabilidad y riesgo.
La libertad supone el riesgo como chispa, la entrega total como hoguera, como consuelo ardiente a la zozobra de las concesiones represivas que la cultura de acumulación se adjudica como fuerza y motor hacia la deshumanización, hacia el mercantilismo de nuestras capacidades y relaciones.
Es la libertad el consuelo infinito de quienes la buscan, el destino fatal y último de quienes la proclaman.

martes, 25 de junio de 2013

Submarinos y viajes
letras
para levar
las anclas
despego
y
la tristeza
que es sal
tambalea 
conmigo 

ya no hay papel
no hay angustias
para exprimir
nadie atrás
de la pantalla
nunca
nadie atrás
de la pantalla
ya no hay estufas
ni colchones ni piojos
ni direcciónes
y todo lo que se quema
a la deriva
soy yo

domingo, 28 de abril de 2013


Aventurarse en la noche. La caravana ha marcado el paso.  El listo espera, observa, ve el camino y camina. Todas son asociaciones. Mingus suena. Se asocian en mi mente bailarines, músicos, elefantes, coronas con plumas de quetzales. Piezas teatrales. Hay una representación de una pelea  de boxeo llevada a cabo por dos eunucos. Pienso en el boxeo , en el arte del boxeador, en las figuras cuadriláteras, en la sagrada disciplina y autocultivo del púgil. Una mente sobre el ring que ahora brilla. La música es enloquecedora. ¡Qué viva toda idea viva!
Cuando todas las cabezas están en las almohadas y yo estoy despierto y en algún lado está Mingus seguramente habrá boxeo, porque si está Mingus habrá baile y noche y misterio, balcones llenos de plantas mirando a las estúpidas luces de los edificios, Al brillo artificial de la ciudad. Habrá delirio y contemplación  y ahí la mente se vuelve única e universal.  La noche en la ciudad, es la ciudad. Buenos Aires es la noche.

miércoles, 20 de febrero de 2013



POEMA POR UN NUEVO CIELO PARA SURCAR
Hoy es el día
Me afirmo
Y aunque no siento
Piso alguno
Todo es algodones
Y primaveras, primaveras…
Los anhelos no
Dan tregua y
El espacio está
Vacio
Como una jarra
No hay flores
Igual me rio
Me regocijo
En el desconcierto
Y concreto 
Lo que me queda
Hoy canto
Porque un amor
Se me ahoga en
La garganta
Y la distancia
Quema kilómetro a kilómetro
Me detengo y oigo los
Pasos
Y me alejo
Vacilante
El humo sobre
El sonido de la
Porcelana fría
De la jungla
A un cuarto
De la carretera, nada
Fue ayer digo
Y se fue con
Frazadas, maletas, poemas
El amor empañado
El color inusual
El criminal sabor
De dos labios
El chirrido desgastado
Del cielo azul
Al final
Clavos clavos clavos
Eres un poema
Que no escribiré
Por no querer saber
El final
No te aflijas
Hoy nos creemos
Lo que hacemos
Y con eso
Simplemente está
bien

viernes, 15 de febrero de 2013


A la vagancia

Ah! Querida compañera!
Tanto tiempo y 
aún sin relojes
el viento sopla y 
la arena está volando
Eres cariñosa
no me dejas 
ni en los momentos de inspiración
Dejas las ideas dispersas 
en el universo
disueltas en la inmadurez 
de mi ego
durante su exposición más 
ignota y exuberante
¡Incrédula!
Todo perdura
en los anales de imaginación
Perpetuándose 
ante el mar
todo está 
haciéndose
Tú vienes a 
acompañarme
con tus cautelosa
aseveraciones
Hasta que te disfrazas 
de miedo
y vienes a conquistar
mis dudas
¡Vete!
24 años y no te has dignado a irte!
Frente a la hoja
me asalta tu encanto de
animal sereno
 y  finalmente me digno
a plasmar 
esta canción 
¡ Y es para tí!
¡Gracias!
Compañera inseparable
por caminos y senderos
al calor del fuego
Dicen que un poeta
necesita ocio... pero
¿Cuánto necesito de las cosas?
Tú eres perozosa
ni te molestas
en preguntártelo
como un camaleón
te conformas con 
lo justo
y lo imparcial
es lo mismo 
esto y
aquello
carece de valor
sin creer
sin actuar
sin servir
Eres sabia
y engañosa
Voy a coquetear
lejos de nuestro abrazo
de intimidad
voy a bailar
el vals de pañuelo negro
que desliza
la pereza
bajo los pies
de los hombres
voy 
ayer serviste
hoy 
subo y 
agradezco
con la sonrisa gutural
de la energía
bajo y cuando sea
yaceré
de nuevo contigo
Hasta entonces



jueves, 17 de enero de 2013


Las imágenes son demasiado parecidas. Pero creo comprender: por momentos me siento el mismo guacho de entonces, sin nada, vacio. Hay una verdad: soy yo; soy un guacho. Pero no afirmaría nada respecto a ningún vacio.
Es un momento de templanza, de fundición, de sangrado y de festejo, el momento correcto de hincar el diente en el banquete. Llenarse la panza, saciar los dientes y los retorcijones del estómago.
Es el momento correcto de bailar desnudo con la muerte y proclamar por el voto universal a la totalidad, al desapego de todas las sensaciones; un voto por la eternidad y la salud, la locura y la vida desbordante.
El mismo guacho, pero ahora relacionado a la idea suprema de querer vivir, aceptar el dolor tan profundamente como sea posible, para volver a emergir de las costras del dolor como he visto a el Orinoco emerger pronto desde las orrillas pantanosas.
Hoy, sé que doleré, porque cada día nazco, y comprendo que el sol sufre al parir a sus hijos cada día, cobijarlos bajo su lumbre, darles calor. Sin pretender, espero a quemarme.
Ya no soy yo el que escribe. He perdido mi identidad y ahora vago por la inmensidad de la hoja, galopando el blanco, intentando llenar el vacio con las letras. Es imposible: NUNCA HABRA PALABRAS SUFICIENTES PARA PODER ABARCAR EL SILENCIO

sábado, 5 de febrero de 2011

De nuevo a la ruta... de nuevo a las letras.

viernes, 15 de octubre de 2010

La sala de espera de un hospital es el final de la utopía. Es el final del túnel, sólo que al llegar allí te das cuenta que no hay salida, ni luz, ni sol; nada más una pared, una pared de contención que te devuelve al comienzo, a donde empezaste. Nunca hubo ni habrá final, simplemente una calesita de almas en el parque de diversiones de la futilidad. Una galería de hombres y mujeres despojados de su humanidad, curtidos, golpeados, siempre listos para poner la otra mejilla. Sin nada que hacer, esperando la muerte, como quien espera el colectivo, con ramos de rosas en las manos y las arrugas en la frente y los ojos, contando los años como una condena, sin saber exactamente porque. Sentarse y esperar. Esperar el turno, esperar por los avances de la ciencia, enfermarse para sostener un sistema que está podrido desde lo hondo de sus raíces... y los hombres hechando raíces también, a punto de enloquecerse. En cada uno de ellos hay un dolor, una angustia primitiva que no puede florecer, que no ovula. En cada uno de ellos hay anestesia y plomo, sangre y leche. Un museo de estatuas de carne. Ya no me siento enfermo. Es esta farsa inmunda la que nos devora; el mundo tal cual como lo conocemos es una patología irreversible, regenerativa, metastática. Nosotros somos puramente objetos de observación, cobayas humanas, tubos de ensayos en los cuáles se se mezclan y condensan los fluídos de la evolución. Hemos sido despojados de nuestra espiritualidad, estamos desterrados de nosotros mismos, desterrados de dios. Empaquetamos la naturaleza para disponerla en heladeras, tememos a la muerte, porque no la comprendemos. Y estas no son más que palabras. No dicen ni intentan decir más que nada. Cuando la verdad descienda del cielo como una cúpula celeste, no necesitaremos decir nada. Contemplaremos nuestra obra y los violines inundarán nuestros corazones como una pileta, como una gota de vidrio grueso... como santos meando por encima de los tejados de medianoche.

lunes, 17 de mayo de 2010

Estoy pegado en esta maldita ciudad. La calles son fieras y la gente esta muerta. Puedo verlos a traves los vidrios de sus autos. Envueltos en sudarios, sin gesticular. El teclado esta desconfigurado y no puedo agregar tildes y lo unico que hay en esta ciudad son centros comerciales y cerveza. Todo envuelto en una nube de nafta y a las 8 todos a la tumba. Pero estoy pegado. Como un moco en un asiento de un colectivo, cabeceando en el recorrido nocturno, malabaristas, circunvalacion norte, chinos, ruta del Cercado, cocos, el Sambil, Metropolis, Barquicenter, el milagro americano, la patria bolivariana. Todo apagado, como una sabana de carbon, lobrega. Idiota. Ingles de cotillon, caribeño, polvora de chiches nuevos. Por el cercado unos locos hierven la campanita, andrajosos. Los cerros se aburren como putas en la sala de espera de un consultorio de acupuntura. Al otro lado, los malandros se relamen los dientes y alistan el monte para los monjes verdes de la plaza de la moneda. Otra vuelta mas...y lo unico que sigo viendo son extravagantes centros comerciales de maquetacion sudasiatica...aclimatando el ambiente, corren los bellos alisios acondicionados de ferreteria en su carrera loca a traves de las baldosas relucientes...devorando los bolsillos de sus clientes. Sus estados de animo.

viernes, 16 de abril de 2010

Improvisación en Valencia

El Gobierno Socialista
es amigo del pueblo
El Gobierno Socialista
cree en la redistribución
del ingreso
en la concientización
ciudadana
en la reestatización de la industria
El Gobierno Socialista
es anticapitalista
y por eso
todos sus autos
son (norte)americanos
El gobierno Socialista
maneja la producción nacional
y así cuida el bolsillo
de sus conductores
bronceados
cobrando más barato
el galón de nafta
venezolana
que un litro
de agua
envasada en alguna
montaña lejana
y sus restaurantes favoritos
son cadenas
extranjeras
bañando de neón
las ciudades
El Gobierno socialista
escapa de la crisis
con la carestía de un
producto
como consecuencia
de lo accesible de
otro
El Gobierno socialista
hace propaganda
por las calles
las paredes
las esquinas
en lo bares
en los cybers
en los puestos
de arepa asada
El Gobierno socialista
es social
El Gobierno socialista
es liberal
El Gobierno socialista
es Liberalismo Social

martes, 15 de diciembre de 2009

REFLEXIONES ACERCA DE UN AÑO DE LOCURA Y ABYECCIÓN —UNO MAS Y VAN...—

Toda escritura de un epílogo significa una tarea trabajosa. Es una realidad redundante, innegable. Tratándose de la síntesis final de algo, el triunfo de esta empresa demanda factores claves que no pueden prescindirse durante la faena: recopilación, análisis y, finalmente, elaboración. Tres pilares fundamentales de los cuales este texto carecerá rotundamente, por el simple y cruel hecho de que, en todo de lo que va del año, ni siquiera escribí dos renglones de un posible prólogo.
Pero, de todas formas —y esto ha quedado demostrado en varias ocasiones—, uno puede llegar a ser bastante certero aun pese a la poca preparación de lo que intenta llevar a cabo, sin necesariamente dejar plasmado algo aborrecible en el intento. Quizás esta sea la excepción, pero que va, sin lugar a dudas es la manera más divertida hacerlo.
Esta reflexión —si puede llamarse así— de este año que pasó no escapa de estos canones de improvisación, pero me parece una buena forma de cerrar esta temporada literaria de La Casita del Vasco —sin pena ni gloria— debido a que, mezlca de mi embotamiento cerebral, mi pereza y mi éxtasis respecto a las cosas que están por venir, no volveré a postear por un lapso de tiempo indeterminado.
En principio, es bueno aclarar que me cuesta mucho sufrir la densidad temporal igual que el resto de la gente: aunque no estoy totalmente excento de la sensación de que los años se me pasan cada vez más rápido —muy en parte por la noción innata y colectiva del tiempo—, cómo si realmente el reloj hubiera adoptado una actitud totalmente sádica hacia nuestros cronómetros biológicos, de todas maneras me cuesta mucho hacer retrospección y pensar y añorar minuciosamente todas las cosas que hice o dejé de hacer, tomando una medida concreta de la miríada de nimiedades y epopeyas que realicé a lo largo de 21 años. Supongo que la intoxicación sistemática de mi cerebro exacerba este proceso, encarnando el papel principal de gran contribuyente de mi indiferencia respecto al paso de los años. Dentro de lo que uno puede, es bueno desligarse un poco del eterno girar las manecillas, al menos si uno pretende no volverse un esclavo de esta mentira flagrante que configuran los calendarios.
Justo ahora, que recién me pongo a enumerar mis acciones pasadas —las de 2009, claro— con un poco más de énfasis, me doy cuenta de la cantidad de planes inverosímiles que entablé y nunca concreté, solo en algunos casos y secundado por mis adláteres en otros: venta de cocaína; viajes apócrifos a lugares apócrifos sin ningún dinero; latrocinios rocambolescos e irrealizables bajo todo punto de vista; compra de ropa en ferias de segunda para su posterior reventa en ferias de cuarta; la presunta creación de una revista de la que no queda más que el recuerdo de una larga conversa de borrachos; y muchas otras falacias que en este preciso momento no recuerdo, pero eran sin dudas igual o mucho más estrafalarias que las anteriores. Son todos planes que, inexorablemente, terminaré llevándo a cabo en uno u otro plano, para aquel que entienda la ecuanimidad que convive entre lo real y lo ficcticio; en este caso particular, la que habita en las letras.
También podría enumerar una cantidad de cosas grandiosas y pésimas que me han ocurrido, pero eso prefiero reservármelo para mi burbuja privada. Si es que alguien lee esto, no creo que le interese demasiado, y tampoco es mi intención distraer con anécdotas personales que no harían más que alejar del relato. Aunque sí me gustaría aclarar que me siento un agradecido por haber participado, directa o indirectamente en ellas.
Entonces, ¿Por qué estoy escribiendo esto? ¿Cuál es la finalidad de un texto qué intenta aglutinar todo lo acaecido en casi 365 días y retratarlo lo más fielmente posible a la realidad
—la misma que cualquier buena ficción— en la cual ocurrió? ¿Será que acaso me estaré volviendo un nostálgico? ¿Será que, finalmente, como dice el tango, toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado? ¿Me habrá ganado la añoranza finalmente? No, nada de eso. Es que, de manera casi automática, vaya uno a saber porque, cada vez que un nuevo año asoma la trompa, la gente entra en una especie de vorágine digna de una obra de teatro ensamblada por los internos del neuropsiquiátrico Borda que merece la pena ser retratada. Es entonces cuando se comienza con la recopilación de datos —superfluos o significantes— que configuraron nuestro año anterior y que nos da cuenta de lo efímero de su duración.
En el inconciente colectivo se instaura muy profunda la sensación de que una nueva oportunidad de comenzar es posible: no importa si se trató de un año estupendo, mediocre o espantoso; TODOS quieren que llegue el año nuevo. Se trata de una manera eficaz de parar la pelota, baldear el cerebro un poco e ilusionarse con que todo lo que viene a continuación será mejor —o no podrá ser peor—, pese a que nuestra coyuntura no sea demasiado promisoria o esperanzadora como para poder entusiasmarnos con nada. Claro está, que para algunos locos de mi estirpe, el año nuevo no es mucho más que unas cuantas botellas de licores, asado y fiesta. No puedo negar que se trata de un momento realmente agradable: para alguien que se crió en una cultura sumida en la degeneración y que aprendió a no sentirse un advenedizo en ella —al punto de sentirse cómodo en la misma—, mandar todo al carajo, y encima con un poder de justificación consensuado, es una sensación increíblemente espectacular.
Pero tampoco hay que brindar de más; no es bueno volverse un incauto con tanto tránsfuga suelto merodeando nuestro banquete.
El 2009 fue otro año bastante convulsionado de esta primera década del tercer milenio que nos toca atravesar: casi —casi, uf— presenciamos la caída de un sistema tan nefasto que termina por asfixiarse a sí mismo, cuando, como era de esperarse, los gurús de la propiedad privada salieron al rescate como saetas: no van a dejar que el nene se les caiga de los brazos tan fácilmente. Por supuesto, fiel a como nos tiene acostumbrados esta doctrina, esta auto-constricción tiene como saldo a miles de personas en una situación bastante comprometida respecto a lo que vendrá de cara al futuro.
Fuimos testigos de la ascensión del primer afro-americano electo presidente en la potencia del norte, el mismo que , paradójicamente, luego de ser galardonado con el Premio Nóbel de la Paz dispuso un nuevo envio de tropas del ejército para establecerse en sus bases en Afganistán.
Nos encontramos frente al punto límite en lo que respecta a la condición climática del planeta y parece imperativa la necesidad de empezar a tomar medidas drásticas que, de no ser tenidas en cuenta, podrían desembocar en calamidades irreversibles para nuestra vida terreste.
En nuesto país pudimos observar, por primera vez en la historia, la mayor proliferación de partidos en contra del oficialismo gracias a la indulgencia de nuestra presidenta, que empezó a gestarse a mediados del año pasado, con un episodio que duró tres meses, en el cual unos tipitos cortaban la ruta, apeándose de sus camionetas de 80 mil dólares, quejándose de que no podían vivir con lo poco que ganaban, derramando leche en la ruta, mientras los pibes villeros no tienen ni pa´ comer un sopita.
De ese riñon de la oposición, supimos del antaño ignoto empresario De Narváez, que gracias a su mediática campaña panfletaria y su elección en los comicios de mitad de año, hoy ocupa un lugar en la Legislatura de la Nación, listo para intentar privatizar hasta las medialunas junto a su querido secuaz M&M.
Por supuesto, en este final del tramo, no podemos pasar por alto la aparición del heredero de una de las empresas de chocolate más importantes de la Argentina dispuesto a patinarse un par de millones con tal de que cada vez que prendemos la caja boba no podamos evitar encontrarnos con su imponente figura intervenida quirúrgicamente no menos de un centenar de veces.
Claro, para el escéptico de turno que venía leyendo hasta aquí y se relamía con gusto, también hay buenas: la ley de medios, que posibilita, de alguna manera, la multiplicación de canales para muchas bocas que tienen algo para decir.
No. Es una época para tener la guardia arriba. El equilibrio de nuestra vida —en todo caso, el de nuestra salud mental; de todas maneras, ambas me resultan analogías compatibles—, pende de una cuerda muy angosta, y nosotros somos los funambulistas borrachos que intentamos atravesarla sobre una pileta infestada de cocodrilos en su interior.
En este momento de cambio, en este llamado preciso a la reflexión, es el tiempo exacto en el cual debemos estar más juntos que nunca. Tenemos un poder hermoso y es preciso que no lo desperdiciemos; porque no se trata del poder de una corporación, ni el poder que se retroalimenta a sí mismo de la individualidad que pregona el statu quo que nos administra como si fuéramos carne de cañón. No, no es eso. Es el poder del cambio, el halo de nuestra propia energía. La oportunidad que tenemos, de ahora en más, tomando cada nuevo día como una nueva vida, de lograr que esto cambie de una vez por todas.
Así que tenemos dos caminos: el correcto, que nos llama a armonizarnos con la naturaleza, a reconceptualizar nuestra cultura y escuchar la palabra de los sabios de antaño, que en tan perfecto equilibrio vivían con todo lo que los rodeaba; o el equivocado: empecinarnos en seguir tras nuestros triunfos individuales de subsistencia, destruyéndonos entre nosotros mismos, haciendo elucubraciones de lo que pudo haber sido y nunca ocurrió; esperando, hamacándonos en la misma vida sosa y anodina a que todo explote sin siquiera darnos cuenta que tenemos otra oportunidad. Sí, una más.
Amigos, el enemigo está ahí, en frente de nuestras narices. Depende de nosotros, solamente de nosotros, el aceptar que podemos hacer algo con lo que se nos presenta, o ser parte de otra generación perdida para seguir brindando para que lleguen los años nuevos para ver que migaja del pan dulce nos toca esta vez.
Así que no lo sé. Hay probabilidades de que la cosa cambie… o no. Quizás el mundo explote al diablo, como dicen las profecías, quien sabe…o quizás me vuelva totalmente loco, que es una posibilidad que se me baraja como bastante interesante.
No lo sé, realmente no lo sé…es esa incertidumbre la que me inquieta y me mantiene vivo. La misma que a ustedes. ¡Buen año!

martes, 1 de diciembre de 2009

Poesía para Buenos Aires

Arriba del colectivo
Espío a través de la ventanilla
Bordeando el puente Pueyrredón
Cuando a mi lado
No hay más que ojos cansados
De las 23:30
De la húmeda Bs. As
Me cuestiono
Qué es lo que se mueve
El colectivo o yo
O ambos
¿Estaré acaso en la cápsula del tiempo?
¿O es todo solamente la transitoriedad
De la materia siguiendo su flujo
Como Loco Río de Eternidad?
¿Es qué el camino nos devora
Como Cronos comiéndose a
sus hijos?
Es mi cabeza
Que me pasea por todos lados
¿Qué es lo qué te pasa Bs. As?
¿Qué te agobia tanto?
Solías soñar con los ojos
Abiertos en cada ventana
En cada librería
Bañada de polvo
Ahora te veo apagada como un neón aburrido
Ya no hay más revelaciones que descubrir
Arriba de tus colectivos
De medianoche
Cuando tu brillo es opaco
Como una corona de lata
Y tu panza está atorada
Con folletos innanes
No más revoluciones
En tus tazas de café
Sólo parloteo hueco
Y ademanes huecos
Sobre huecas mesas de algarrobo
Del Amazonas
Ah, ¡qué lástima Bs. As.!
Todavía te extraño
A pesar de nunca
Haberte conocido
Aunque la atemporalidad
De la poesía
Te desnude bajo mi añoranza
En el recuerdo de tu locura
Cuando tus tripas eran
diamantes saltarines
Bailando afiebradas
En la comparsa
más desfachatada de todas
Mientras la nitroglicerina
Se acomodaba en mi biblioteca
Agitada
¡A punto de estallar!
¡Y ahora sos tan cruel!
¿Qué te pasa Bs. As.?
Fito Paéz quiere exorcizarte
Cuando ya no hay más
ningún Yogui de culo flaco
Practicando mantras sensuales
Desnudo en la punta del obelisco
Como un pija gigante en medio
De un mar de colectivos de
Benarés
Yo recorro tus calles y me
Petrifico inconmovible
Cuando veo tu bazar
De oropeles de importación noruegos
Bs. As.
No es culpa tuya
¿Acaso son culpables los dioses del dolor
de la humanidad?
No lo sé
Quizás los profetas lo sean
Tal vez McDonalds
Tenga algo más que ver
En el asunto
Pero tampoco me importa
Starbucks ya abrió su cadena
Sobre tus calles
Va a estar bueno Bs. As.
El culo frío de Disneylandia…
¡Somos la gran esperanza blanca!
No, no te culpo Bs. As.
New York city está muy lejana
De las calles de Lanús
¿Cómo saber quién
sos cuándo Palermo
tiene cuatro
Nombres distintos y
En ninguno tiene reserva
mi olfato Rastreador
de tormentas?
Pero no te guardo rencor
Todavía puedo oler el sabor
De la sangre bullendo
A través de tus baldosas
En los escondrijos
De tus bodegones
De borrachos
Aunque mi olfato
Esté inundado
Con fragancias apagadas
Del riachuelo
Y los oídos no sean
Más que bombas
Que se detonan al otro lado
De teléfonos celulares
Cuando mis palabras
Se encuentran totalmente
Desenchufadas
Bailando en un tambor
Al otro lado del charco
Por eso te canto Bs. As.
Solo quiero verte
Llameando
Como un encendedor inquieto
Pero estás asustada
Sos presa de la historia
Atrapada entre una A y Z
Con un guión-designio
De 1945
Escrito en una base
Norteamericana
Digna de una película
De terror clase B
Es el abecedario del miedo
Hey! Bs. As.
Dejá que bese
Toda tu medrosa herida
Con mi boca aterciopelada
Sé amable y
Correspondé a mis caricias
Con una sonrisa
De tus dientes
De cemento
Y nuevamente un sonido
De tu bandoneón punzante
Todavía arriba
Del colectivo
Vuelvo a pensar
En tus bares
Donde
Me disfrazo de camello
Bebo un trago largo
De arena
Y trabajo de Ari Paluch
En pleno trance místico
8 horas
5600 + aguinaldo
25 días en Punta del Este
Es el fervor
De tu bohemia de pacotilla
Ornamentando los
Pasillos de tus
Facultades
Inundando las oficinas
Mis impostores ojos
de Citroen Almendra
Tuercen mi mirada
Veo tus lindes Bs. As.
La vuelta a los suburbios
Las luces del puente
Adornando como
Una navidad artificial
Cuando el mejor Papá Nóel
es un chino que fue
Galardonado en Suecia
Una navidad bastarda
Auspiciada por Friedman Catering&Co
Con un pesebre electrónico
Al lado del arbolito
Es la fiesta
De los que otean el reloj
Y cuentan los minutos
Para que termine el miércoles
En tus húmedas vísceras
De noviembre
La de los que no tienen ganas de levantarse
Ni saben en que día están parados
Ni que navidad tienen que festejar
Para soñar una nueva vida
Que comienza mañana
Y pasado y pasado…
La de los que brindan de más
En navidad
Y en año nuevo
Y varias fechas más
Inclusive feriados
Brindan por una suntuosa
Estatua de oro rosa
Brillando arriba
de un pedestal de mierda
Yo brindo por vos
Aunque tengo que
Admitirte
Que brindo más
Por mí mismo
Se te mojó la mecha
De los petardos Bs. As.
Y ahora tan solo
Me queda la nostalgia
De no haberte conocido
Y una batería de petardos en la cabeza
Con una chispa prendiéndose
Ávidamente sobre su mecha pirómana.